A 38 AÑOS DEL ASESINATO DE AGUSTÍN RAMÍREZ LO RECORDAMOS Y CONTINUAMOS EXIGIENDO JUSTICIA

Agustín era un joven nacido en una casa humilde de San Francisco Solano que, desde muy joven, entendió que existían situaciones de injusticia social por las que habría que luchar para transformarlas.

A fines de la última dictadura cívico militar eclesiástica empresarial (1976- 1983), debido a la gran crisis económica que ésta estaba dejando, la demanda de tierra para vivir era creciente y se profundizaba debido a las cientos de familias desplazadas por las obras de las autopistas en CABA.

Así pues, el joven Agustín, en 1982, se opuso a realizar el servicio militar obligatorio «como uno de los primeros  objetores de conciencia”  y  fue uno de los fundadores del “Frente Opositor al Servicio Militar Obligatorio (FOSMO)”.

De esta forma, entre otras muchas cosas, la vuelta de la democracia lo encontró a Agustín comprometido por la situación de los jóvenes impulsando «los fogones” donde se reunía con pibes y pibas alrededor del fuego a charlar de los diferentes problemas y pensar soluciones.

Agustín manifestaba también la preocupación por la falta de tierra para que las familias tengan una vida digna. Por ello, su participación en las Comunidades Eclesiales de Base lo tuvo como protagonista en las «grandes tomas de tierras de San Francisco Solano”.

En ese proceso organizativo del que era parte con otros jóvenes funda el Equipo Social Latinoamérica Gaucha (ESLAGA)  y la Revista Latinoamericana Gaucha.

Frente a esto, ese joven tan comprometido empezó a ser seguido por los agentes de la Dirección de Inteligencia de la Policía Bonaerense que tenían una base en San Francisco Solano.

Uno de los personajes dedicados a esa tarea es el ex agente de inteligencia Miguel Ángel Unamuno quien en los «informes de inteligencia” detalla las actividades de Agustín al igual que las del Padre Raúl Berardo, el Obispo Jorge Novak y otros líderes barriales.

De hecho, a fines del año 1987, en medio del cambio de gobierno, desde la Comisaría de Rafael Calzada habían realizado un «brutal desalojo” y Agustín los denunció por lo sucedido.

Agustín ya era un líder muy incómodo para quienes estaban detrás de los negocios inmobiliarios para los cuales aquella misma policía era la garante. Así las cosas, no faltó mucho para que el círculo represivo se cerrara horriblemente sobre Agustín y sus compañeros.

El 5 de junio de 1988 había sido un día de mucha actividad en el Asentamiento Caacupé y terminaron yendo a comer una pizza a la casa de un compañero. Eso valió para que un parte preciso de inteligencia elaborado por el policía bonaerense Miguel Ángel Unamuno detallara que: Agustín era un personaje peligroso y  junto a otro joven estaban en la casa de un NN de apodo “Botita” comiendo pizzas y mirando la película “Tiburón”.

Esa fue la infame “excusa” para que, esa noche, Agustín y su compañero Javier Sotelo fueran secuestrados en la esquina de las calles 821 y 893 y para que, horas después, “sus cuerpos fueran encontrados baleados y con signos de tortura en la esquina de 898 y 826”.

Agustín tenía apenas 22 años vividos y arrebatados con horror e impunidad. No obstante, fue un joven con gran pasión y convicciones que se la pasó luchando al lado de los excluidos hasta su último día de vida.

Hoy, a 38 años, sigue viviendo en el corazón de lxs que luchan

Agustín Ramírez ¡PRESENTE!

AHORA Y SIEMPRE.


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