LA DICTAURA EN FLORENCIO VARELA: UNA TRAGEDIA, DOS POSTURAS

A 50 años del golpe cívico militar eclesiástico empresarial en Florencio Varela la discusión sobre lo sucedido sigue siendo tema de debate y existen diferentes posturas que dan origen a narrativas opuestas en un punto esencial: los responsables del horror.

Un dato indiscutible  es que el gobierno municipal tardó más de 20 años en realizar alguna actividad de homenaje a las personas detenidas-desaparecidas en Florencio Varela. El propio intendente Julio Pereyra admitió en la única reunión en la que recibió a la Comisión por la Memoria, la Verdad y la Justicia de Florencio Varela en mayo de 2010  que se “había interiorizado del tema gracias a Néstor Kirchner», es decir, después de 2003.

Si bien con el paso del tiempo el gobierno municipal incorporó a su agenda las actividades que reivindican a las víctimas de la dictadura como la creación de la Dirección de Derechos Humanos en 2008 o la inauguración del Espacio para la Memoria en 2016, este último producto de un reclamo iniciado en 2010 por familiares de detenides desaparecides y la Comisión por la Memoria, nunca incluyó en sus actividades y relatos a los responsables civiles de esas desapariciones a nivel  local.

Dos  hechos que dejan en claro la frágil política en materia de Derechos Humanos son los contratos del municipio para los comedores escolares y la recolección de residuos con Francisco Basile, denunciado en los Juicios por la Verdad como secuestrador de Melba Campodónico; y   el nombramiento como ciudadano ilustre  del cómplice de la dictadura Luis Genoud impulsado por el intendente Andrés Watson en el Concejo Deliberante y votado conjuntamente por el peronismo, el PRO y La Libertad Avanza en marzo de 2025.

También es significativo el hecho que familiares y sobrevivientes recorrieron las calles de Florencio Varela por primera vez en 2007. A partir de las primeras investigaciones de la Comisión por la Memoria, familias como Iula, Schand, Gerelli, Orieta, Gushiken, Souto, Zurita, Garay, Altamiranda, Tolosa, Caro, Bartucci y Taranto, entre tantas otras, llevaron en alto las fotos y legado de sus familiares por las calles, barrios y escuelas de la ciudad haciendo oír sus historias a cada paso, esas mismas que venían repitiendo desde hacía años en juicios y organismos, pero que habían sido acalladas en su propia ciudad.

El Partido Justicialista presidido por Julio Pereyra y el intendente Andrés Watson siguen impulsando una historia sobre la dictadura donde no hay desaparecedores en la ciudad, siguen sin mencionar a Julio Carpinetti, Luis Genoud, Graciela Gianettassio y Francisc Basile por nombrar solo algunos cómplices y responsables civiles varelenses de la dictadura.

Esa postura política se expresa en diferentes actividades que son impulsadas sobre todo en colegios secundarios, tanto por el municipio como por gremios docentes y nuevos espacios de memoria que mencionan y reivindican a les desaparecides, pero omiten denunciar a los desaparecedores.

 Como contrapartida desde la Comisión por la Memoria, la Verdad y la Justicia – Red de Organizaciones Comunitarias Mons. Enrique Angelelli se plantea como eje central que en Florencio Varela no hay desaparecidos sin desaparecedores, y se menciona a cada uno de los cómplices respaldándose en fuentes documentales de acceso público y el testimonio de las víctimas de esos terribles delitos de lesa humanidad. Después de más de 30 años de investigaciones y análisis del pasado reciente y el presente de la ciudad, no caben dudas que es imposible pensar en políticas legítimas de Memoria, Verdad y Justicia en tanto los responsables del genocidio cometido siguen impunes caminando en libertad, gozando del silencio cómplice de distintos sectores y ocupando espacios en la vida política y social.

En la defensa de los Derechos Humanos no se puede ser neutral ni parcial, esas posturas solo llevan a perpetuar la injusticia y la impunidad.

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