Los que venían a combatir la casta política utilizaron todas las oficinas de PAMI y ANSES del país para designar como directores a militantes/parientes de los jefes políticos de cada distrito.
En Florencio Varela, el ex policía que jamás denunció un hecho de corrupción estando dentro de la fuerza policial, Maximiliano Bondarenko designó a su mujer Gisella Da Silva como directora.

El accionar de Da Silva, que no tiene ninguna cualidad más que ser la pareja de Bondarenko, logró un hecho inédito, y es que los tres gremios, junto a todos los trabajadores, se reúnan en una única asamblea y exijan el fin de la violencia verbal, los traslados injustificados, las licencias arbitrarias y las intimidaciones.
En Varela, Bondarenko es un claro ejemplo de casta que ahora quizás, con dos importantes sueldos pueda terminar su caserón en las tierras que tomó en City Bell.


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