Julio César Pereyra nació un 5 de agosto de 1951 en Gualeguaychú- Entre Ríos y diferentes fuentes periodísticas lo ubican durante la última dictadura argentina como un “trabajador” de la empresa ENTEL antes de que esta sea privatizada.
Por esos tiempos vivía en una casa premoldeada en un barrio creado por una Cooperativa.
Ahora bien, ya en 1984, un primer registro de empleo público de carácter político lo ubica como Secretario Político del Bloque de Concejales del Partido Justicialista.
Es más, justamente, su único antecedente registrado fuera del Estado es su paso como trabajador por la compañía de teléfonos mencionada. Por lo demás, no tuvo nunca ni tiene hoy ninguna profesión ni actividad comercial.
En cuanto a su vida personal: tuvo dos divisiones de bienes por sendos divorcios donde debió ceder propiedades y dinero a sus ex parejas.
De aquello, la única información que surge de su declaración jurada (cuando asumió como Diputado Provincial en el periodo 2017- 2021) establece que declaró tener en ese momento como patrimonio:
- Un auto por un valor de $415.000.
- Dinero en efectivo y depósitos bancarios por $450.000.
- Un fideicomiso, a nombre de su pareja Eliana Soriano, de $1.720.000 declarado sin dar demasiados detalles.
- A su vez, declaró no contar con ninguna propiedad.
Incluso es un dato llamativo que sostenga todo el tiempo que la propiedad del barrio privado “Los ombúes” donde vive (construida en un predio de 3.400 metros cuadrados y donde él realizó importantes refacciones) sea alquilada.
Dicha propiedad figuraría a nombre de una empresa llamada “Herbyes S.A” que, casualmente, tiene domicilio en la misma ciudad en la que nació Pereyra. De allí su “llamativa” afirmación de ser un político sin tierras o casas propias.
Por otro lado, también resulta escandaloso que otra compañía llamada “Norsur Inc” y radicada en Orlando- Estados Unidos lo tenía como vicepresidente. De hecho, este destino figura en numerosos viajes realizados por él.
Ante todo esto, desde el equipo de “Agencia de Noticias La Barriada” intentamos acceder a las declaraciones juradas que presentó como Diputado Nacional pero, también llamativamente, no son de acceso público aunque la normativa legal así lo establece.
Al mismo tiempo, sería interesante poder entender porque Julio Pereyra declaró que viajaba mucho al exterior «para dar charlas pagas» cuando, lógicamente, surgen de ello dos preguntas: ¿quién pagaría y para hablar de qué?
Por otra parte, ¿cómo puede ser qué Julio Pereyra, al igual que el fallecido Luis Genoud, no cuenta con propiedades en la Provincia de Buenos Aires?
En definitiva, frente a tamaño panorama, no hay dudas que cómo todo personaje poderoso, a medida que llega a su ocaso, comienza a circular numerosa información con nuevos datos que deben ser chequeados y necesariamente confirmados para acaso ¿desenmascarar patrimonios tan misteriosos como turbios y/ o impunes?


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