Quienes conocen las tramas del poder político municipal vienen alertando de que el intendente Andrés Watson cada día está más encerrado en un reducido grupo, con mucha influencia sobre él, desconfiando de todo y viendo conspiraciones a cada paso.
Ante la violencia que dejó 3 muertos y 2 personas graves internadas la respuesta de Watson fue:
1) Una Carta Abierta que resultó una suma de deseos, y que recibió un masivo repudio en redes sociales.
2) Una reunión con el equipo del ministro de seguridad de la provincia de Buenos Aires Javier Alonso dónde pretendió descargar sus propias responsabilidades en cuanto al funcionamiento de la policía en Varela.
3) Sus funcionarios hicieron correr el rumor de que habían ubicado a la VW Suran Gris y sus ocupantes como un logro pero, finalmente al mediodía del miércoles 19 de agosto todavía no había detenidos.
4) El aparato de propaganda municipal comenzó a hacer públicas fotos donde se ven miembros de la UTOI y más presencia policial para calmar las aguas, es más de lo mismo.
Los días transcurren entre gritos, desconfianzas y teorías conspirativas de diversa índole pero no se toman medidas contundentes con los responsables.
Watson no le pidió la renuncia a sus propios funcionarios que manejan el tema seguridad ni tampoco hizo público que es necesario un recambio de los jefes policiales que él eligió.
La angustia y la bronca sigue apoderándose de las familias de los dos jóvenes asesinados y del joven que continúa internado fruto de una balacera donde los pibes no tenían nada que ver.
Van seis días sin detenidos ni renuncias, solo parece que esperan que el tiempo pase para que siga todo igual.


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