El Partido de Florencio Varela cumplió 135 años y su realidad actual está enmarcada en una crisis política y un enorme descontento social.
En las últimas elecciones casi el 50% de la población en condiciones de votar eligió no hacerlo lo cual muestra un descontento creciente que se acentúa elección tras elección.
Ese descontento tiene como centralidad al partido gobernante pero también muestra su rechazo o apatía frente a las otras alternativas electorales.
El sistema de partidos políticos (en teoría opositores) se fue transformando en un archipiélago de variantes controladas por el Partido Justicialista a excepción del Frente de Izquierda, lo que queda demostrado en el Concejo Deliberante actual.
Los concejales del PRO y los Libertarios muestran con claridad que son un apéndice del PJ y la sesión para tratar la emergencia en transporte que duró solo 17 minutos es una (de las tantas) muestra de ello.
El sistema de poder político que gobernó durante 30 años la ciudad está en una profunda crisis, la implacable biología terminó con Luis Genoud y Graciela Gianettassio (dos piezas clave para la implantación de este sistema). Por su parte, Carlos Kunkel está en retirada y sólo queda Julio César Pereyra navegando en su desprestigio y ocaso político.
Así pues, el cuarteto más poderoso de la historia de la ciudad está llegando a su fin y quiénes pretenden reemplazarlos son un grupo sin tradición militante producto de la burocracia municipal.
De hecho, el recambio que representa Andrés Watson no conoce el Varela profundo y sus complejidades y sólo le preocupa que las 40 manzanas del centro conservador lo aplaudan por lo «linda que está la ciudad”.
Está claro que el Partido Varelense para el ecosistema de poder que rodea a Watson es el casco céntrico, el centro de Varela, y algunos accesos tan necesarios para entrar y salir de la zona.
El viejo orden conservador local acostumbrado al privilegio, y a hacer negocios con el Estado, al fin tiene un intendente propio y no les interesa que de la frontera de la ciudad hacia afuera se referencie en Axel Kicillof mientras hacia adentro protege los intereses conservadores.
Sin dudas, Varela está marcada hace años por procesos de deterioro, una es el pacto de gobernabilidad con el narcomenudeo y la policía por el cual las periferias pobres de la ciudad sufren la violencia de las disputas y la destrucción de sus pibes por la venta de drogas mientras el centro y sus periferias vive una aparente calma.
Por otro lado, el «saqueo urbano» se expresa en la apropiación de las tierras libres por medio de las mafias inmobiliarias con clara protección política y policial que está construyendo un mapa de la ciudad marcado por la precariedad.
Finalmente, la vieja matriz de saqueo de los fondos municipales construida por Julio Pereyra, Carlos Kunkel, Graciela Gianettassio y Luis Genoud ya muestra niveles que asombran. Otra evidencia de ello es pretender dejar en manos de una “Cooperativa fantasma” (que maneja “el amigo” Francisco “Chicho” Basile) el sistema de recolección de residuos por nada menos que cien mil millones de pesos.
Cooptación de los partidos de la oposición, pacto del narcomenudeo con la policía y con aval político, saqueo urbano a través de la mafias inmobiliarias y robo de fondos municipales a través de cooperativas que no son tales genera un repudio que crece y crece.


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