En horas de la tarde del viernes 25 de septiembre falleció quién fuera en vida Pascual Donato Morel, conocido en todo Florencio Varela, y en el país, como “Hermano o Hermanito Pascual”. Fue un histórico referente de la fe popular, considerado un guía espiritual y un sanador genuino de Florencio Varela que llegaba al alma de las personas para brindarles un poco de paz, sanación y alivio ante tanto sufrimiento y dolor físico o emocional.
Nació el 17 de mayo de 1955 en Villa Guillermina, Santa Fe. A temprana edad comenzó su vocación de trabajo basada en acercarse a la gente y brindarles lo que él denominaba “obrar a través de Dios, ser su enviado para obrar en su nombre”, “simplemente eso”, repetía. “Un enviado o representante de Dios en la Tierra que transmitía su palabra y guiaba con fe a su pueblo ”.
Allí mismo, en su ciudad natal, cuando corría la voz sobre sus dones y recibimiento, rápidamente cientos y cientos de visitantes de todo el país comenzaron a llegar hasta ahí en colectivos organizados para tal fin. Tal fue el fenómeno popular que se generó que pronto la misma comunidad colaboraría con materiales para construir instalaciones más cómodas en el lugar, una humilde casa que se instalaría allí para que Pascual pueda atender a todas y todos.
En Florencio Varela, por su parte, durante muchas décadas recibió a miles de vecinas y vecinos varelenses y a otros que también llegaban de cualquier parte de Argentina. El predio construido en esta ocasión, también con la ayuda de toda la comunidad, pasaría a llamarse “El Campito” y es el que está ubicado en la zona varelense de La Colonia. Allí él siempre organizó Misas y brindó contención, una palabra de aliento o sanación frente a problemas de salud, económicos o espirituales que aquejaban a quiénes se acercaban a él.
El “Hermano Pascual”, de voz pausada y calma, con tono firme y cálido, extendía sus “manos milagrosas” sobre quien lo necesitara. Ofrecía, además, sus miradas piadosas y regalaba, a cada uno y a cada una de los que pasaba a diario por allí, su característico “aroma a rosas” como “simbólico aroma a santidad” que quedaba impregnado en la ropa y pertenencias de eso fieles seguidores que acudían a él.
Pascual mantuvo siempre un perfil muy bajo y alejado de los medios de comunicación locales y nacionales. Sin embargo, su reconocimiento creció de forma masiva a través del famoso “boca en boca» y de la “organización vecinal”. La devoción era tan grande que era común que la gente acampara desde la medianoche, madrugada o incluso 24 horas antes para poder verlo. Incluso, en sus épocas de mayor actividad se llegaban a repartir cerca de 2000 números de atención, por día.
“El Hermano”, a su vez, mantuvo siempre un fuerte vínculo con la Iglesia Católica. Toda su trayectoria y vida estuvo estrechamente relacionada con la Diócesis de Quilmes y la figura del histórico obispo Jorge Novak. Tal es así que, sí bien no se conoce documentación oficial, durante años circuló con mucha fuerza, en la comunidad religiosa y varelense en general, la versión de que Jorge Novak lo habría reconocido con un presunto «don de curar y sanar mediante sus manos». Al mismo tiempo, se conoce que Pascual también mantenía vínculos con los Papas de la Santa Sede Romana incluido, por supuesto, el Papa argentino Francisco.
Días atrás, Pascual había estado internado en el Hospital “El Cruce” de Fcio. Varela por sus dolencias y el deterioro en su salud que llevaba varios años. A los pocos días fue dado de alta. Ayer, viernes 25 de septiembre, falleció en su casa a los 71 años de edad y generó un profundo dolor y conmoción entre miles de seguidores que lo consideran y reconocen como una figura central de la religiosidad popular de la zona, el conurbano y el país.
Por esta razón, incluso, el municipio decretó dos días de duelo con izamiento de la bandera municipal a media asta en los edificios públicos para el sábado 26 y el domingo 27 de septiembre.
Para quiénes deseen despedirlo su último adiós se llevará a cabo en “El Campito”, calle 1636, entre 1631 y 1647, en el barrio La Colonia.
Nada más ni nada menos donde recibió durante años a personas de distintos puntos del país que se acercaban a verlo.
El velatorio comenzará este sábado a las 9.30 y se extenderá hasta el lunes 28 a las 8.30. También, durante estos días habrá misas cada dos horas.
Luego, sus restos serán trasladados al Cementerio Parque Iraola.
¡Qué descanse en paz quién, sin dudas, ha dejado una enorme huella en la comunidad local!


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