PARLAMENTO DE JÓVENES: PARTICIPACIÓN Y RECLAMOS PENDIENTES EN LAS ESCUELAS DE FLORENCIO VARELA

Mientras Andrés Watson destacaba la importancia de “detectar los problemas y planificar soluciones” durante la apertura del 8.º Parlamento Bonaerense de Jóvenes, Adultos y Adultos Mayores, en Florencio Varela persisten reclamos por problemas de gas, infraestructura deteriorada y condiciones que dificultan el derecho a estudiar.

Florencio Varela, 3 de septiembre de 2026. — En el recinto del Honorable Concejo Deliberante de Florencio Varela, 24 estudiantes ocuparon las bancas para debatir propuestas vinculadas a educación, inclusión, salud, cultura y participación comunitaria.

Durante la apertura, el intendente Andrés Watson destacó la posibilidad de que los estudiantes conozcan “la labor legislativa en primera persona” y puedan “detectar los problemas y planificar soluciones”.

Pero sus propias palabras pueden convertirse en una pregunta incómoda para la gestión municipal: ¿cuántos de los problemas que los estudiantes y las comunidades educativas vienen detectando ya fueron planteados a las autoridades y continúan sin solución?

Porque en Florencio Varela no hace falta organizar un Parlamento para descubrir que existen escuelas con problemas de infraestructura, dificultades vinculadas al gas, falta de mantenimiento y edificios que requieren respuestas concretas.

La contradicción aparece cuando desde el escenario institucional se habla de detectar problemas mientras, en distintos establecimientos educativos, docentes, estudiantes y familias llevan tiempo reclamando por cuestiones básicas para poder enseñar y aprender en condiciones dignas.

El problema no es el Parlamento Juvenil. Que los jóvenes puedan participar, debatir y elaborar propuestas es positivo y necesario. El problema aparece cuando la participación se celebra mientras las demandas reales de esas mismas comunidades siguen esperando respuestas.

Durante la jornada se presentó, entre otras iniciativas, el proyecto “Escuelas Sustentables”, que propone promover el reciclado y colocar contenedores para residuos. Una propuesta valiosa, aunque resulta difícil no preguntarse cómo se puede pensar en escuelas sustentables cuando en algunos barrios las esquinas de los establecimientos educativos terminan convirtiéndose en verdaderos basurales por la falta de recolección de residuos en el distrito. Antes de hablar de sustentabilidad, también sería necesario garantizar algo tan básico como un servicio de recolección eficiente y espacios educativos libres de basura.

Watson habló de aprender a detectar problemas y planificar soluciones. La pregunta es si desde el Municipio también existe la misma disposición para escuchar los problemas que ya fueron detectados por quienes todos los días transitan las escuelas.

Porque gobernar también implica hacerse cargo de aquello que no funciona.

La educación no se defiende solamente con discursos, actos institucionales ni fotografías de estudiantes ocupando bancas. Se defiende garantizando edificios seguros, calefacción, infraestructura adecuada, conectividad y condiciones dignas para estudiantes y trabajadores.

Si el objetivo es formar ciudadanos capaces de identificar problemas y reclamar soluciones, quizás también haya que aceptar que esos ciudadanos pueden señalar las falencias de quienes tienen responsabilidades de gobierno.

La democracia no consiste solamente en dar la palabra. También consiste en escucharla cuando resulta incómoda.

Y en materia educativa, en Florencio Varela, hay una realidad que ningún Parlamento puede ocultar: mientras se debate sobre el futuro, todavía hay escuelas esperando respuestas sobre problemas del presente.


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