Una vez más el gobierno nacional impulsa una ley que afectará la soberanía nacional con el argumento de que favorecerá el desarrollo económico.
El proyecto de ley plantea centralmente los siguientes puntos:
a) Termina con el criterio nacional que fija limitaciones y deriva en las provincias la potestad de autorizar la compra de tierras por extranjeros.
b) Elimina los límites que fijan un tope de hectáreas a personas o empresas extranjeras.
c) Podrán los extranjeros comprar tierras sin limitación en zonas de fronteras, nacimiento de acuíferos, zonas de glaciares o costas del mar, lagos o ríos.
d) Los límites de compra serán en casos que afecte la seguridad nacional pero no detalla que significa.
Una vez más el argumento es todos los países del mundo tienen leyes que eliminan controles, pero eso ¿es cierto?
Si tomamos un país como Israel, que tanto admira Milei, el 93 % de la tierra es del estado y es quien arrienda, pero no vende, sólo el 7% está en manos privadas y tienen estrictos controles estatales. En Suiza la restricción para que un extranjero compre tierras es casi total y el estado nacional es quien autoriza.
En Dinamarca un extranjero debe cumplir requisitos de residencia efectiva en el país para poder iniciar un trámite de compras de tierras si el estado lo autoriza.
Nueva Zelanda restringe incluso la compra de una vivienda familiar por extranjeros salvó excepciones.
Los Estados Unidos no prohíben la compra de tierras por extranjeros salvó que afecte la seguridad nacional y dentro de esa afectación está el país de origen, cercanía a bases militares, cercanía a fronteras, costas o recursos naturales.
Los estados a su vez elaboran leyes propias en general restrictivas.
Francia pone límites que tienen que ver con la protección de su propia producción agropecuaria y no pueda comprar un extranjero que vaya a afectar los intereses económicos de Francia.
Canadá delego los límites a los estados y por ejemplo el más liberal que es Alberta no permite que un extranjero compre más de 8 hectáreas.
Quizás hay que sumar a la discusión la importancia estratégica de Argentina como poseedor de agua dulce; en nuestro territorio se encuentra el 2% de las reservas mundiales.
Pero, además poseemos el 5% de los glaciares del mundo sin contar la Antártida y Groenlandia lo cual también es agua dulce.
Según muchos especialistas en mundo vivirá en décadas batallas por el agua dulce que es un buen escaso, si permitimos la compra sin límites en provincias donde se encuentra el acuífero guaraní o las zonas de glaciares por empresas extranjeras ¿podremos defendernos frente el accionar de las grandes potencias?
Podemos tomar por ejemplo el caso de Lago Escondido donde el magnate Lewis impedía el ingreso al lago desde hace décadas y luego de una larga lucha tuvo que permitir caminos de ingreso.
Si nos cuesta una década hacer cumplir la ley a un magnate norteamericano en un lago ¿En serio creemos que podremos hacer cumplir la ley a poderosas empresas yanquis o chinas?


Deja una respuesta
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.