Las sociedades de fomento surgen en la provincia de Buenos Aires a fines del siglo XIX y logran un importante desarrollo entre el 1900 y 1940.
Eran el lugar donde los grupos de vecinos se organizaban para exigir y reclamar las mejoras de calles, alumbrado, escuelas, centro de salud, plazas y lo hacían desde una relación tensa con los gobiernos municipales.
Quienes participan de las sociedades de fomento eran vecinos y vecinas sumamente respetados que independientemente de su idea política luchaban por el progreso del barrio.
Las sociedades de fomento funcionaron sin marcos legales hasta que en el transcurso de la decada de 1970 comenzaron a ser reconocidas por diferentes gobiernos municipales, y algunas comenzaron a inscribirse como asociaciones civiles.
La primer sociedad de fomento de Florencio Varela se crea en Zeballos con el nombre de Sociedad de Fomento Cultural y Recreativa Zeballos. Fue creada 24 de abril 1937, impulsada por Manuel Do Pazos.
Con el paso del tiempo se fueron creando una por barrio y tuvieron un enorme desarrollo hasta que a fines de los 80 comienza un proceso de decadencia hasta la actualidad.
En los años ‘90 la idea fundacional de que las sociedades de fomento debían tener independencia partidaria y que quiénes las dirigían debían ser vecinxs que gozaran de respeto y confianza, dió paso a la «cooptacion partidaria».
En los años 90 todavía existía en Florencio Varela la Federación de Sociedades de Fomento, que reunía a las entidades del distrito y tuvo roles importantes en el desarrollo de las mismas.
La decadencia se profundizó con la llegada de Julio Pereyra a la intendencia que se dedicó a cooptar presidentes de sociedades de fomento con ofrecimiento de cargos públicos o empleos municipales, lo cual fue transformando las sociedades de fomento apéndices de la política partidaria.
Esa estrategia se acentuó hasta colocar en cada sociedad de fomento a un puntero político como presidente que, en general es empleado municipal, o aspira a serlo, y asi dejaron de ser el espacio de encuentro del barrio y motor de los reclamos para ser espacios partidarios.
Hoy, ninguna sociedad de fomento de la ciudad tiene independencia del gobierno municipal, hace décadas que no encabezan los reclamos aún en barrios donde la situación es muy complicada en terminos de servicios públicos, por ejemplo.
Muchas sociedades de fomento están prácticamente cerradas, otras son manejadas por familias en beneficio propio o son el lugar donde el intendente es aplaudido por un grupo de empleados o funcionarios municipales.
Sólo algunas tienen actividad social pero, sin generar ningún reclamo que moleste al poder político de turno.
Fueron una herramienta de participación vecinal donde los vecinos más representativos encabezaban la lucha por las mejoras necesarias y hoy son meros espacios partidarios que aplauden a quienes lo someten a vivir en el barro, sin luz y rodeados de basura.
Una muestra más de la decadencia que vive nuestra ciudad de Florencio Varela.


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