Hace más de una década que los partidos políticos en la Argentina, salvo excepciones, implosionaron y se transformaron en una suma de grupos o facciones que actúan de acuerdo a sus propios «intereses políticos” .
La Libertad Avanza fue el lugar donde muchas personas de diferentes tradiciones partidarias (o de ninguna) se sumaron por dos motivos: centralmente porque era un espacio político que les permitía llegar al cargo «soñado» o por sentimientos antiperonistas, pero, en cualquiera de los dos casos, sin experiencia política.
En Florencio Varela luego de dos elecciones lograron armar un bloque de Concejales de siete miembros y uno de Consejeros Escolares de tres miembros. Así, estos representantes de Varela hasta la aparición de Javier Milei no tenían ni la más pálida idea de lo que era la «ideología libertaria” pero vieron la oportunidad de ocupar un cargo o seguir sobreviviendo.
De hecho, la presidenta del Bloque de Concejales Marcela Ochs militó toda su vida en el peronismo local, más precisamente en “el pereyrismo”.
Por su parte, el Concejal Ezequiel Taborda también proviene del peronismo vinculado a Daniel Zisuela hasta que encuentra un lugar en la lista de Espert para, finalmente, lograr ingresar en la lista de Milei.
Otro personaje peculiar libertario es representado por Marlen Canto quien, de igual manera, estuvo vinculada al peronismo junto a su pareja y a Taborda. Es decir, pasó por el grupo de Espert antes de hacerse “libertaria”.
Por otro lado, Carolina Gallo ya fue cuatro años Concejal del PRO junto a Maximiliano Bondarenko. En aquel entonces ya mostraron su «docilidad» ante el gobierno municipal y no se los recuerda tampoco por exponer ideas «libertarias”. Mientras tanto, los concejales Vallejos, Serra y Castello ni siquiera tienen antecedentes partidarios y tampoco fueron parte de ningún «núcleo político vinculado a las ideas libertarias”.
Por último, lo mismo sucede con los tres Consejeros Escolares Mamani, Pascale y Heiderscheid que no tienen tampoco pasado político ni anclaje ideológico.
Así las cosas, está claro que La Libertad Avanza de Florencio Varela es una «bolsa de gatos” que, por un lado, para el caso del Concejo Deliberante muestran limitaciones intelectuales, desconocimiento del funcionamiento de las instituciones y una mezcla de complicidad y miedo que los tiene en silencio ante los grandes temas que afectan la ciudad. Y a esas limitaciones intelectuales, el desconocimiento del Estado más la nula inserción barrial suman, por otro lado, las interminables internas por intereses mezquinos, veleidades personales y preocupación por qué los cuatro años de los cargos pasan rápidos y se acostumbraron a un ingreso económico fijo.
A todo eso se suma que el Partido la Libertad Avanza es una cáscara vacía donde cada uno hace lo que quiere en términos de sus propios intereses particulares.
Ante esto no nos llamaría la atención que, al igual que lo sucedido con los concejales ingresados por el PRO de De Narváez y Lavagna o los del Masismo, en un tiempo no muy largo veamos volver al peronismo a los de origen peronista, a otros verlos convertirse en empleados municipales en busca de una jubilación digna y a otros menos volviendo a la nada misma.
Lo que también queda claro ante terrible panorama es que esto no deja de ser una nueva frustración para quienes los votaron, más aún, porque ya sienten que el brutal ajuste lxs golpea en la puerta de la vida cotidiana.
Mientras tanto, con más razón, el PJ local sigue saqueando las arcas municipales con total tranquilidad cuando sabe que la Libertad Avanza es la nada misma y mira para otro lado.


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