DETUVIERON AL TITULAR DE LA COMISARÍA 1° Y A CUATRO OFICIALES DEL SERVICIO DE CALLE


La cúpula de la dependencia fue vinculada a un sistema de extorsión tras el robo de 4.000 dólares a un chatarrero. Es el segundo comisario detenido en el distrito en menos de quince días.
El pasado 2 de mayo, un patrullero y un Volkswagen blanco —presumiblemente perteneciente al Servicio de Calle— interceptaron un vehículo que transportaba restos de cobre. Bajo la supuesta excusa de una investigación por robo de cables, los efectivos policiales le habrían manifestado al conductor que, a cambio de no detenerlo, debía entregar 4.000 dólares y el cargamento que trasladaba.
Lo que el personal policial no previó es que la víctima resultó ser allegada a un integrante del Comando de Patrullas, de apellido Cabrera. Ante la gravedad del hecho, Cabrera acompañó al damnificado a la sede de la Comisaría 1° para exigir la devolución del dinero sustraído. En medio de la tensa situación, una oficial de servicio se comunicó con la Dirección de Asistencia Operacional de la Auditoria General de asuntos Internos, dando origen inmediato a la investigación judicial.
El Fiscal Federico Pagliuca, titular de la UFI N° 2, ordenó la detención por el delito de Robo agravado por el uso de arma de fuego y por ser cometido por integrantes de una fuerza de seguridad, del Comisario Edgardo Oviedo, del Jefe del Servicio de Calle Diego Benítez y de otros tres efectivos identificados como Claudio Roldán, Ignacio Lucas y Alexis Lugo.
Los cuatro miembros del Servicio de Calle involucrados ya contaban con antecedentes recientes. El pasado 31 de marzo habían sido denunciados por el ciudadano Jorge Denis por apremios ilegales y armado de causas, luego de que este los filmara durante una detención extremadamente violenta contra un vecino de la zona.
¿Hechos aislados o sistema recaudatorio?
Este escándalo institucional se produce a menos de 15 días de que fueran detenidos el titular de la Comisaría 3° y dos miembros de su Servicio de Calle. La reiteración de estos episodios sugiere que no se trata de casos fortuitos, sino de la existencia de un sistema recaudatorio ilegal que habilita la comisión de diversos delitos a cambio de pagos espurios.
Ante este escenario, crece la incertidumbre y el reclamo social: ¿Andrés Watson, Dono Leidi y Franco Risso desconocen lo que sucede realmente en las dependencias policiales de nuestra ciudad?


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